
miércoles, 7 de noviembre de 2007
¿La ciencia está construida sólo por hechos?
El título número 1 para los ensayos de Teoría del Conocimiento de la sesión de exámenes de mayo de 2009 reza así: "La ciencia está construída de hechos del mismo modo que una casa está contruida de ladrillos, pero una acumulación de hechos es tan poco ciencia como una pila de ladrillos es una casa" (Henri Poincaré). Discuta esta afirmación en relación con la ciencia y con, al menos, un área de conocimiento más.
Algunas ideas sueltas para reflexionar:
Algunas ideas sueltas para reflexionar:
- David Hume es un filósofo escocés del siglo XVIII que sugiere que las ciencias experimentales, aquellas que necesitan de la experiencia sensible para su desarrollo, son - esencialmente-conocimiento de hechos. Por contra, las matemáticas -alejadas de la experiencia- están constituidas por afirmaciones que no proceden de la experiencia, sino de la razón, de la relación necesaria que existe entre ideas. Así, la suma de los ángulos de un triángulo siempre es igual a 180 grados no porque la fuerza de los hechos nos haya llevado a esa conclusión, sino porque la razón o idea de triángulo implica en su esencia esta propiedad. De ahí que, las ciencias que conocen hechos sean menos dignas de crédito que aquéllas que conocen las razones esenciales.
- Para Hume dos hechos están relacionados entre sí a fuerza de la costumbre. Hemos visto muchas veces humo cuando hay fuego. Sin embargo, no podemos decir que ambos estén relacionados entre sí de una manera esencial. El humo y el fuego se relacionan porque uno se da cuando se da el otro, pero nada nos permite decir que exista una relación esencial y necesaria entre ambos. Su constancia depende de la fuerza, del hábito de la costumbre.
- De ahí que, para Hume, la afirmación de que el sol sale siempre por el este y se oculta por el oeste no tenga una validez de tipo necesario. El hecho de ser 'sol' no implica en sí mismo salir por el este, o ocultarse por el oeste. Este tipo de conocimientos no nos permite hacer afirmaciones de carácer universal.
- Así pues, si la ciencia estuviese constituida sólo de hechos cuya mutua relación tan sólo fuese externa, causada por nuestra costumbre, nada nos permitiría afirmar la necesidad de sus afirmaciones, y todas sus afirmaciones serían conjeturas; y la imagen resultante del mundo que nos aporta esta ciencia sería pura apariencia, simulacro. Nada nos podría decir la ciencia acerca de la realidad. Estamos en el mundo de "Matrix"
- La relación que existe entre el fuego y el humo es la relación entre causa y efecto. Para que la relación entre estos dos hechos pueda decirnos algo de la realidad causa y efecto deben tener una relación íntima y real. Hume niega que exista tal relación; el principio de causalidad por el que decimos que todo efecto tiene al menos una causa, es para Hume una relación de fenómenos que se dan uno detrás de otro 'post hoc, ergo propter hoc' ('después de esto, luego por esto')
- La analogía con la casa que se hace en el título de la pregunta pretende esclarecer que una casa no es solamente un conjunto cualquiera de ladrillos. Es preciso una disposición precisa y ordenda según un plan, una estructura. Una investigación que tan solo recogiera hechos y no supiera ver la relación que guardan entre ellos no podría constituir una verdadera ciencia, como no constituye un collar un amasijo de perlas sueltas. Sin embargo, el problema sigue estando presente porque ¿de qué me sirve tener unos hechos bien reales y existentes, si su engarce y relación es pura 'ficción' hecha por mí? Puro ejercicio de paraeidolía, esto es, puro ejercicio de ver figuras dibujadas en las nubes.
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martes, 23 de octubre de 2007
Filosofía y poesía

Cuantos sistemas filosóficos se han fraguado como suprema combinación de los resultados finales de las ciencias particulares, en un período cualquiera, han tenido mucha menos consistencia y menos vida que aquellos otros que representaban el anhelo integral del espíritu de su autor. Y es que las ciencias, importándonos tanto y siendo indispensables para nuestra vida y nuestro pensamiento, nos son, en cierto sentido, más extrañas que la filosofía. Cumplen un fin más objetivo, es decir, más fuera de nosotros. Son, en el fondo, cosa de economía. Un nuevo descubrimiento científico, de los que llamamos teóricos, es como un descubrimiento mecánico, el de la máquina de vapor, el teléfono, el fonógrafo, el aeroplano, una cosa que sirve para algo. Así, el teléfono puede servirnos para comunicarnos a distancia con la mujer amada. Pero ésta, ¿para qué nos sirve? Toma uno el tranvía eléctrico para oír una ópera, y se pregunta: "¿Cuál es en este caso más útil, el tranvía o la ópera?". La filosofía responde a la necesidad de formarnos una concepción unitaria y total del mundo y de la vida, y como consecuencia de esta concepción, un sentimiento que engendre una actitud íntima y hasta una acción. Pero resulta que ese sentimiento, en vez de ser consecuencia de aquella concepción, es causa de ella. Nuestra filosofía, esto es, nuestro modo de comprender o de no comprender el mundo y la vida, brota de nuestro sentimiento respecto a la vida misma. Y ésta, como todo lo afectivo, tiene raíces subconscientes, inconscientes tal vez. No suelen ser nuestras ideas las que nos hacen optimistas o pesimistas, sino que es nuestro optimismo o nuestro pesimismo, de origen fisiológico o patológico quizás, tanto el uno como el otro, el que hace nuestras ideas. El hombre, dicen, es un animal racional. No sé por qué no se haya dicho que es un animal afectivo o sentimental. Y acaso lo que de los demás animales le diferencia sea más el sentimiento que no la razón.
Miguel de Unamuno, Del Sentimiento Trágico de la vida
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lunes, 22 de octubre de 2007
¿Qué es educar?
Una pequeña reflexión acerca de qué consiste la labor de los colegios. ¿Qué crees que se critica?
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