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martes, 6 de octubre de 2009

Algo de prejuicios

Hace tiempo llegó a mis manos un relato supuestamente verídico que hoy quiero compartir con mis amables lectores (siempre he pensado que es más generoso el lector con el autor que a la inversa). Una anciana vivió en propia carne lo sucedido y lo contó a través de un periódico. Lamentablemente no puedo citar la fuente. El relato dice así:
Una señora mayor (en adelante, una vieja) se encuentra en un autoservicio. Va a la barra, pide un tazón de caldo, lo paga, lo deposita en una bandeja y se dirige a su mesa. Se sienta pero, cuando se dispone a tomar el caldo, se da cuenta de que no ha pedido pan. Se levanta, pide un bollo de pan, lo paga y regresa hacia su mesa. Pero, ¡sorpresa!, un hombre color (en adelante un negro), se encuentra tranquilamente tomándose su caldo. La viaje se dice: “no me dejaré robar”. Dicho y hecho, se sienta al lado del negro, parte apresuradamente el pan en pedazos, los miga dentro del tazón y se pone a comer lo que queda de caldo en su tazón. Seguidamente el negro se levanta y, segundos después, vuelve a la mesa con un abundante planto de espaguetis y dos tenedores.
- Señora, le invito a compartir este plato, dice el negro.
La vieja, sorprendida, se lo agradece y comienza a comer los espaguetis, alternándose con el negro, hasta que se acaban. Inmediatamente, el negro se levanta, se despide de la vieja y emprende camino hacia la puerta del local. La vieja, sin salir de su asombro, lo sigue con la mirada. Pero justo cuando el negro va a traspasar la puerta ella se da cuenta de que su bolso ha desaparecido. Piensa que la invitación ha sido una eficaz estrategia de distracción que ha dado lugar a una ingenua confianza. Pero, cuando se levanta para gritar “¡al ladrón!”, se da cuenta de que dos mesas más allá hay un tazón de caldo. Se acerca y comprueba que está lleno y que ya está frío. Es su tazón de caldo. Al lado de la mesa hay una silla con su bolso colgado. Se había equivocado de mesa cuando volvió de comprar el pan.

jueves, 7 de mayo de 2009

Verdad y perspectiva


"Desde distintos puntos de vista, dos hombres miran el mismo paisaje. Sin embargo, no ven lo mismo. La distinta situación hace que el paisaje se organice ante ambos de distinta manera. Lo que para uno ocupa el primer término y acusa con vigor todos sus detalles, pra el otro se halla en el último y queda oscuro y borroso. Además, como las cosas puestas unas detrás de otras se ocultan en todo o en parte, cada uno de ellos percibirá porciones del paisaje que la otro no llegan. ¿Tendría sentido que cada cual declarase falso el paisaje ajeno? Evidentemente, no; tan real es uno como el otro. Pero tampoco tendría sentido que puestos de acuerdo, en vista de no coincidir sus paisajes, los juzgasen ilusorios. Esto supondría que hay un tercer paisaje auténtico, el cual no se halla sometido a las mismas condiciones que los otros dos. Ahora bien, ese paisaje arquetipo no existe ni puede existir. La realidad cósmica es tal, que s´lo puede ser vista bajo una determinada perspectiva. La perspectiva es uno de los componentes de la realidad. Lejos de ser su deformación, es su organización.
Cada vida es un punto de vista sobre el universo. En rigor, lo que ella ve no lo puede ver otra. Cada individuo -persona, pueblo, época- es un órgano insustituible para la conquista de la verdad. He aquí cómo ésta, que por sí misma es ajena a las variaciones históricas, adquiere una dimensión vital. Sin el desarrollo, el cambio perpetuo y la inagotable aventura que constituyen la vida, el universo, la omnimoda verdad, quedaría ignorada."

J. Ortega y Gasset
El tema de nuestro tiempo

lunes, 13 de octubre de 2008

El Tratado de Lancaster en Pensilvania


En el tratado de Lancaster en Pensilvania, el año 1744, entre el gobierno de Virginia y las Seis Naciones, los comisionados de Virginia hicieron saber a los indios [nativos americanos] en un discurso, que existía en Williamsburg una universidad con un fondo para la educación de los jóvenes indios, y que si los jefes de las Seis Naciones enviaran media docena de sus hijos a esa universidad, el gobierno se ocuparía de que no les faltara de nada y de que fueran instruidos en el saber del hombre blanco.




El portavoz de los indios respondió.


"Sabemos que ustedes tienen en alta estima el tipo de conocimiento impartido en etas universdidade y que mantener a nuestros jóvenes mientras estuviesen con ustedes les resultaría muy costoso. Por tanto, estamos convencidos de que desean hacernos un bien con su propuesta y se lo agradecemos sinceramente.




Pero ustedes que son tan sabios deben saber que las diferentes naciones tienen difeentes concepciones de las cosas y por tanto, no se tomarán como un agravio que nuestra opinion sobre este tipo de educación no resulte ser la misma qe la suya. Ya hemos tenido cierta experiencia con su educación: algunos de nuestros jóvenes fueron educados con anterioridad en las universidades de las provincias del norte. Fueron instruidos en todas sus ciencias, pero cuando regresaron junto a nosotros eran malos para correr, totalmente ignorantes de los medios pra sobrevivir en nuestros bosques, incapaces de soportar el frio o el hambre, no sabían como construir una cabaña, atrapar un venado o matar un enemigo y hablaban mal nuestra lengua. Por tanto, no servían ni como cazadores, ni como guerreros ni consejeros: no valían para absolutamente nada.


Sin embargo, no estamos menos agradecidos por su amable oferta, aunque declinemos aceptarla y para mostrar nuestra gratitud, si los caballeros de Virginia desean enviarnos una docena de sus hijos, nosotros nos ocuparemos de su educación, les instruiremos en todos nuestros conocimientos y los convertiremos en hombres.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Relación entre actor y área del conocimiento


Pongamos un caso. Imagínate un ladrillo. ¿Te parece que un ladrillo es lo mismo para cualquier persona?

miércoles, 16 de enero de 2008

Cultura y perspectiva

El título número 8 para las disertaciones escritas de mayo de 2009 dice así:
Para comprender algo, se debe confiar en la experiencia y en la cultura propias. ¿Significa esta afirmación que es imposible tener un conocimiento objetivo?

Propongo las siguientes consideraciones:

1. En este título se sugieren bastantes cosas de las que ya hemos hablado en nuestros diálogos filosóficos en clase. En concreto, en la pregunta, parece sugerirse que el conocimiento verdadero es el conocimiento objetivo. De hecho la pregunta se podría interpretar así:
¿Significa esta afirmación que es imposible tener conocimiento verdadero, o simplemente, conocimiento?

2. Ya hemos considerado en otras ocasiones qué se puede entender por pensamiento objetivo: aquél que es fruto de mirar la realidad de una manera única y homogénea, de manera que acotemos la singularidad de cada una de las miradas. 'Aprender a mirar al mundo' es, para el pensamiento objetivo, eliminar todos aquellos matices propios que sólo se captan por la singularidad de nuestra mirada. Al hacer esto se consigue que se mire la realidad de la misma manera. Esta forma de proceder facilita la comprensión del discurso a base de empobrecer la realidad.
3. La utilidad del pensamiento objetivo es indudable en algunas materias o disciplinas, en especial aquéllas que se centran en la consideración de determinados aspectos de la realidad físico-material. Es indudable que el sistema métrico decimal nos permite un diálogo sin equívocos entre interlocutores diversísimos. Un carpintero chino, español, e incluso un inglés serán capaces de construir una mesa con la representación métrica de unos planos. El pensamiento objetivo elimina -o reduce- los equívocos.
4. Sin embargo, sería un gran error considerar -como sin duda hace el objetivismo- el pensamiento objetivo como el único pensamiento válido. Existen otras maneras de mirar al mundo.
5. Tampoco cabe entender el pensamiento objetivo como si este fuera un pensamiento 'sin perspectiva', precisamente 'lo objetivo' es su perspectiva. Y el 'objetivismo' la perspectiva absoluta.
6. Por la individualidad propia de todo aquello que tiene una dimensión espacio temporal, y, sobre todo, por la singularidad que representa el actuar del ser libre del hombre, todo hombre contempla el mundo desde una determinada perspectiva. Y es desde esta perspectiva desde donde parte el arranque de todos sus conocimientos. Es una ficción pensar que es posible un mirar que no esté enclavado en una determinada perspectiva.
7. Hacer de una perspectiva una mirada única y absoluta es, precisamente, negar lo que es una visión de perspectiva. Sólo Dios puede mirar sin perspectiva.
8. Existen perspectivas privilegiadas para acceder a la visión de determinados eventos. Sin embargo, la visión desde una perspectiva -para serlo- lleva en ella el reconocimiento de que su perspectiva no le da la visión completa. El hombre no puede tener -simultáneamente- una visión de todas las perspectivas.
9. El perspectivismo no es relativismo, ni escepticismo. Es el reconocimiento, a la vez, de nuestra limitación en el conocer, pero también de la posibilidad del mismo conocimiento.